El velo y la playa
El velo para nadar, ¿podría ser un comienzo para que la mujer participe con los miembros de su familia en las delicias del turismo veraniego?
Hoy día, la mujer musulmana vive entre dos polos contradictorios: por una parte, obedecer a las normas y valores islámicos, y por otra parte desembarazarse de ellos, en grado más o menos importante. Esto se materializa durante las vacaciones de verano, cuando las familias corren a las playas para descansar de las fatigas de todo un año. Y en estos casos aparecen las diferenciaciones y la lucha psicológica que sufren las mujeres, e incluso los miembros varones de su familia. En efecto, hay quienes se bañan en el mar o las piscinas mixtas y quienes se sientan en las playas con su velo puesto, sudando la gota gorda y quizás incluso angustiadas por estas cadenas impuestas por las costumbres islámicas. La voluntad de las familias de que sus hijas se pongan el velo y eviten bañarse ha empezado a debilitarse, por el hecho de que se trata de chicas acostumbradas a bañarse durante toda su infancia.
El velo en la vida diaria
Es evidente que el velo es una obligación para la mujer musulmana. La aplicación de este texto de la charía ha ido cambiando, pasando del enclaustramiento de las mujeres en sus hogares y en el exclusivo entorno familiar y femenino, a una relativa participación en la vida social contemporánea como resultado del avance de la civilización y del trabajo femenino en sus sociedades. Esta realidad ha llevado a la ausencia de numerosas ocasiones sociales y de ocio de las mujeres que desean mantener sus valores islámicos, entre ellos el velo. Algunas se desentienden de esta obligación, no sólo para su ocio, sino también porque piensan que el velo es un obstáculo para su progreso en los ámbitos del trabajo y de la producción.
En esta investigación no afirmamos que hay dos tipos de musulmanas, las que aplican las reglas islámicas poniéndose el velo y las que no lo hacen así, porque éstas últimas aplican las demás obligaciones islámicas en la manera decente de vestirse y en su comportamiento. La expansión del velo es el resultado de una consciencia islámica que se está difundiendo en todos los continentes, al punto que se están concretizando en su seno ciertas diversidades y modas. Muchos combinan las exigencias de los valores islámicos con el poder creativo y adaptativo de la razón humana, en consonancia con la evolución de las civilizaciones; así es como ha aparecido un sector económico gracias al cual viven muchas personas, tales como diseñadores, productores, comerciantes, distribuidores y encargados del marketing de tales producciones. La moda del velo ha empezado a invadir los mercados, pues su aceptación es grande, en particular por parte de las jóvenes adolescentes. Esta bella moda del velo ha sido objeto de portadas de revistas, diarios e incluso de televisiones, y hay revistas especializadas en la cuestión del velo.
Por lo tanto el velo tiene ya un lugar en la estética, siendo capaz de mostrar un islam comprometido con los valores y los comportamientos cívicos humanos, pues marcha en consonancia con las civilizaciones de la época en la que vivimos. El velo será la alternativa a la descomposición a la que se está dirigiendo la civilización, porque la mujer comprometida con los valores cívicos critica tal orientación incluso antes que el hombre, y ello en todas las partes del mundo y cualesquiera que sean su credo y su edad. Una insólita casualidad hizo que al ir a mi despacho el día 18 de septiembre de 2006 escuché una noticia en la radio que afirmaba que esa semana era la de la moda, celebrada por Europa en Londres, París, Milán y otras ciudades. Y se oyeron voces en estos países pidiendo que no se hicieran desfiles de ropa interior, mientras que otros llamamientos pedían aún más recato, en el sentido de que no se desnudaran cuerpos, porque eso es contrario a la decencia humana, tanto para un sexo como para el otro.
Todos los países y todos los dirigentes, sin lugar a dudas, tienen el objetivo de educar a la mujer mediante estudios en escuelas y universidades para que participe en la construcción de las sociedades junto al hombre, para dar una cultura que lleve tanto a la mujer como al hombre a aplicar sus propios valores y credos y en general los comportamientos cívicos humanos.
Al tratar de este modo la cuestión del velo, lo hago desde el punto de vista de un islam universal, pues en todas las ciudades del mundo hay adeptos de esta religión, y no desde el punto de vista del islam cerrado de determinadas ciudades y aldeas.
Así, por lo que precede, formulo si siguiente pregunta: ¿cuáles son las soluciones para que la mujer, con su velo, pueda desarrollarse en todos los terrenos culturales, científicos, sociales, de ocio…, que estén en consonancia con los valores islámicos?
Las fatwas de los teólogos
Es necesario, en este repaso, hablar de los señores teólogos de todas las tendencias islámicas, que deben esforzarse en encontrar soluciones en consonancia con nuestros tiempos, inspirándose en la tolerante charía, que Dios todopoderoso ha legislado mediante las aleyas coránicas que le inspiró a nuestro Profeta y Profeta de la Humanidad y mediante los dichos (hadices) que él pronunció. Sabemos que las leyes divinas son terminantes en sus juicios y que los teólogos que se esfuerzan en interpretarlas mediante el ‘iŷtihad’ (el esfuerzo de interpretación teológica) amplían sus aspectos sociales y cambiantes. Y puesto que hay divergencias entre tendencias y teólogos de una misma tendencia, e incluso en las versiones de un solo teólogo a lo largo de su vida, es necesario que exista una opinión en consonancia con los tiempos actuales, en particular los tipos de velos, su necesidad y hasta qué punto se han de aplicar. Así, las mujeres que llevan velo estarán seguras de su propia fe y hasta dónde pueden llevarlo, según las oportunas fatwas. Es lo menos que se les puede pedir a los teólogos: una opinión acorde con la época en la que vivimos, teniendo en cuenta que Dios todopoderoso ha hecho iguales al hombre y a la mujer en la recompensa y el castigo, excepto en algunos derechos financieros otorgados al hombre o a la mujer. Y es preciso en este punto no confundir entre la opinión de la charía y las costumbres sociales, que varían de una sociedad a otra.
Piscinas para mujeres y velo
Es necesario que se establezcan playas y se creen clubes deportivos para mujeres, entre otros para la natación y el ocio, o sino determinar días u horas precisas para las mujeres en los clubes mixtos existentes en la actualidad, e ir ampliando estos espacios para responder a las necesidades de las musulmanas que cumplen sus obligaciones, y ello en todas las partes del mundo.
El velo para la natación que he descubierto en mi última visita a Egipto se ha transformado para mí en la varita mágica que permitirá que la mujer pueda nadar con los miembros de su familia en las playas y piscinas mixtas, cosa que he visto al efectuar una visita a Alejandría con los miembros de mi familia, en la playa de Al-Muntazah, y pienso que es una solución al problema de la mujer que lleva velo. Pude ver directamente lo que tenían que aguantar las nadadoras musulmanas, pues la mayoría de las que llevaban velo entraban en el agua con él puesto, es decir, se metían a nadar con la ropa que llevaban en su vida normal, para disfrutar con sus maridos, hijos y familiares del placer de la natación. Y constaté que muchas se quedaban sentadas en la orilla, con su ropa y sus lujosos velos de moda puestos. Mientras tanto la playa se llenó de gente, se formaron hasta seis filas de mesas y sillas, en el agua el amontonamiento era enorme.
Este fenómeno popular espontáneo y la comparación entre varias playas (en particular porque yo acababa de llegar de Casablanca, Marruecos, y en mi mente aún perduraban las imágenes de sus bellas playas naturales y sus piscinas, y las imágenes de otros sitios contemplados durante mi vida), me llevó a meditar acerca de las mujeres que desean aplicar y preservar los valores de sus creencias, los comportamientos islámicos y las exigencias humanas sin tener que perder los placeres lícitos de la vida. Y encontré un principio de solución cuando vi el velo de la natación producido recientemente en Egipto, llamado "bañador lícito". En mi opinión, responde a todas las exigencias de un velo. Es de un tejido hecho con fibras industriales que no se pegan al cuerpo de la mujer cuando ésta se moja y sale del agua, por lo que no se notan las formas de su cuerpo. Pienso que las ciencias tecnológicas, que son un don de Dios todopoderoso, han contribuido a solucionar la participación de la mujer, con su familia, en los placeres de la natación y el disfrute de las incalculables ventajas que tiene para las personas.
Por último, debo reconocer que plantear la cuestión del velo para la natación es el tema más difícil de los que he planteado. Me ha estado rondando e inquietando más de dos meses. He estado reflexionando sobre todos sus aspectos, en particular los teológicos, no siendo yo teólogo, y también los políticos, no siendo yo un hombre político y teniendo el velo ahora una dimensión política, puesto que se prohíbe y se critica en muchos países, incluso países islámicos.
Si el velo para nadar invade las playas del mundo, ¿podría aligerar la presión que sufren las mujeres que llevan velo o aumentaría su sufrimiento? Y algunos de los que insultan el Islam ¿podrán convencerse de que es una religión de civilización, de amor, de belleza, que puede existir en todos los tiempos y en todos los lugares?
La cuestión está sobre la mesa para investigarla, en aras al bien del Islam y del conjunto de la humanidad.
Dios decide del éxito de todos.
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