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Número 18

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Turismo Islámico Perspectivas
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¿Cómo construir puentes de comunicación entre los pueblos islámicos en el siglo 21?

Mi pluma ha dejado de tratar cualquiera de los temas que tengo en mente en estos momentos, que no sea la difícil situación por la que atraviesa nuestra Umma (Comunidad) islámica, situación que la razón y la conciencia humana se ven incapaces de explicar, a saber los casos de matanzas indiscriminadas y conscientes en Irak y en los demás países árabes e islámicos. No veo ante mí otro camino que plantear el tema del título, “¿Cómo construir puentes de comunicación entre los pueblos islámicos en el siglo XXI?”. Empecemos pues analizando lo que se pueda analizar e indicando las razones de las divisiones y los obstáculos entre los pueblos islámicos a través de los siglos, que son:

-         los gobiernos han impuesto prohibiciones y obstáculos, bajo justificaciones diversas, para protegerse;

-         algunas entidades y gobiernos, históricamente, han errado el camino con tendencias y separatismos que han utilizado como instrumentos para proteger su propio poder y difundir su mensaje dentro y fuera de sus países;

-         durante las últimas décadas diferentes teorías han invadido el planeta, entre las cuales se pueden citar el fascismo, el comunismo, el socialismo, el panarabismo y otras, que los gobiernos han utilizado para extender su influencia sobre sus pueblos y defender su poder. Afortunadamente, estas teorías están en decadencia, después de que la humanidad haya pagado un altísimo precio en vidas, sangre y hambrunas y otros dramas;

-         como consecuencia de estas mordazas que se les han puesto a los pueblos, el pensamiento humano se ha anquilosado en grados diversos según el tipo de separatismo o de doctrina, e igualmente según el grado de represión de cada gobierno contra sus pueblos, habiendo provocado todo esto la división entre los pueblos, la diferenciación de valores y costumbres y el desequilibrio del nivel de vida;

-         nadie pone en duda que el Islam es una religión que llama a la unión y a la unicidad, tal como lo proclaman los textos coránicos, siendo los esfuerzos de interpretación de los imanes y las fatwas (sentencias religiosas) luces que iluminan el camino que nos lleva hacia nuestro bien y el de todos los musulmanes, cualesquiera que sean sus tendencias y sus países.

 

Si esto es la verdad, y si ésta es la visión que cada musulmán tiene de su hermano musulmán, cualquiera que sea su tendencia doctrinal, ¿a qué se deben esta rigidez, esta violencia y esta división que hay entre nosotros?

 

El Islam unifica por orden y voluntad divina. La prueba de ello es que Dios ha hecho de la sagrada Kaâba el punto de la Tierra hacia el cual los musulmanes de todo el orbe han de dirigir sus plegarias cinco veces al día, es decir, hay una imploración desde la Tierra hacia Dios todopoderoso a horas fijas y durante todo el año, en una lengua unificada, frases unificadas y ejecución unificada. La magnificencia de esta religión y la unicidad de sus tendencias se hacen evidentes durante la época de la peregrinación a La Meca, así como la dimensión de la aleya que afirma: «Hombres! Os hemos creado de un varón y una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble de entre vosotros es el más devoto. Dios es omnisciente y todo lo sabe» (sura Las habitaciones privadas, aleya 13). En nuestro Profeta tenemos también un ejemplo excelente, puesto que unificó las tribus y las naciones haciendo de ellas una sola Umma, a pesar de las diferentes raíces de cada una de ellas. No existe ninguna divergencia religiosa esencial entre tendencias, ni tampoco en los principios fundamentales de sus rituales, y si hay alguna divergencia en las interpretaciones de ciertas tendencias y ciertos teólogos, éstas no deben influir negativamente en la unidad de los musulmanes.

 

Por todo lo que hemos dicho hasta aquí, pregunto: ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo eliminamos los obstáculos a la comunicación que se han ido acumulando durante cientos de años? ¿Cómo construimos puentes de comunicación entre los pueblos musulmanes o, mejor, entre un pueblo único con sus diferentes comunidades? Hago esta pregunta estando ya como estamos a principios del siglo XXI, en que el globo terrestre se está haciendo cada vez más estrecho, pues cada uno de nosotros ve y oye al que está en la otra punta del planeta, hecho que demuestra el insigne saber y la inmensa luz que Dios todopoderoso le ha dado a la humanidad. Los Estados, los continentes y los pueblos han empezado a comunicarse y a unificarse en todos los ámbitos, siendo el más importante el ámbito de la libertad de movimiento, de viaje y de comunicación y, en la vanguardia, lo que se llama el “movimiento turístico diversificado”. Una sola mirada a la cantidad de exposiciones turísticas internacionales que se hacen anualmente en diferentes partes del mundo para dar a conocer, impulsar y facilitar esta tendencia civilizacional de la humanidad nos haría ver maravillas.

 

Para superar las divisiones de nuestra realidad islámica en esta etapa histórica, los gobiernos, los imanes, los predicadores de las mezquitas y los comunicadores deberían, cada uno desde su particular posición, obrar en el sentido de lograr lo siguiente:

1) parar la tendencia consistente en que un musulmán anatematice a otro musulmán como infiel y prohibir que se utilice esta palabra contra cualquier musulmán;

2) castigar a todo aquel que tenga la intención de hacer planes para matar, ayude a ello o cause daños a otro musulmán que crea y pronuncie los dos actos de fe. «Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad, y quien salvara una vida fuera como si hubiera salvado todas las vidas» (sura La mesa servida, aleya 32);

3) abrir la posibilidad a todas las universidades y a todos los institutos religiosos especializados para que enseñen las diferentes tendencias doctrinales islámicas conocidas y pongan de relieve los elementos unificadores de la Umma;  

4) reconstruir los mausoleos de los imanes y los emplazamientos de peregrinación de los compañeros del Profeta y de los santos varones del Islam, así como los símbolos islámicos históricos y civilizacionales en todos los países del mundo, en particular en Arabia Saudí, puesto que hay cementerios y emplazamientos que representan la historia del Islam y sus valores desde el momento de la llegada de la revelación recibida por el más insigne de los mensajeros, Muhammad, que la paz de Dios sea con él. Es necesario que se realce esta etapa luminosa con todos sus elementos humanos, como gesto de fidelidad a todas aquellas personas que creyeron en el mensaje divino revelado a nuestro Profeta y puesto que su recuerdo sigue vivo en los corazones de los musulmanes del mundo entero. Reconstruir sus cementerios es reconstruir los valores y la comunicción entre las diferentes tendencias de nuestra Umma islámica, de modo que ello represente uno de los actos de eliminación de los obstáculos a nuestra comunicación y una superación de la ruptura, sin contar la rentabilidad económica que recaerá sobre los habitantes de esos lugares en los siglos venideros. Las otras religiones consagran sus potencialidades e invierten millones investigando los fundamentos y los lugares donde nacieron sus creencias, ¿puede comprenderse que nosotros borremos la historia de nuestros prohombres y los rasgos de su vida sacrificados para reforzar los pilares del Islam?;  

5) los intelectuales de nuestros pueblos islámicos tienen numerosas ideas sobre proyectos culturales, económicos y de diversa índole, con el objetivo de construir puentes de comunicación entre los pueblos árabes e islámicos, sólo tenemos que apoyarlos y materializar esos proyectos.

 

Este llamamiento está dirigido al pueblo, a los teólogos y al gobierno de Arabia Saudí, para que tomen la iniciativa de construir estos puentes, por todos los bienes que Dios les ha otorgado, puesto que ha fundado su morada en el más noble de los rincones de la tierra, en la sagrada Meca. Medina tuvo igualmente el honor de recibir al más preclaro de los mensajeros en vida, ciudad desde la cual continuó su mensaje y en la cual renació la luz de la revelación de Muhammad hacia toda la humanidad. Cada grano de su arena y cada una de sus piedras recibió esa luz brillante que iluminó el mundo entero con el nombre de Muhammad, de sus discípulos y de todos los creyentes que siguieron sus pasos. ¿Habría honor más insigne y nobleza más virtuosa que el hecho de que Arabia Saudí empezase a realzar los tesoros islámicos y que se extiendan puentes de comunicación entre las tendencias y los pueblos islámicos?

 

Comience pues Arabia Saudí reconstruyendo Al-Baqiî y todos los sitios históricos islámicos en La Meca y Medina, así como todos los emplazamientos que han contemplado el nacimiento del mensaje divino y brillaron con la vida y las almas de los creyentes, para que iluminen la historia del Islam y resplandezca éste en el cielo del bien y de la fe a los que llama ese mensaje divino. Que sean estos emplazamientos espacios de encuentro de todos los musulmanes y de todas sus tendencias, porque el renacimiento del patrimonio islámico interesa a todos los musulmanes. Y si queremos saber si la Umma islámica acepta o rechaza reconstruir las tumbas de la familia del Profeta, de sus discípulos y de los santos varones, de manera que sean lugares de visita de los musulmanes del mundo entero, sólo tenemos que realizar un referéndum islámico general, como primera experiencia consultiva que englobe a todos los musulmanes del mundo. Los que están en esas tumbas no son individuos normales, se trata al contrario de personas que vivieron en tiempos del mensaje divino o continuaron aplicando sus enseñanzas, difundiendo la religión de la mejor de las maneras.

 

Esperamos de aquellos que tienen responsabilidades o interés en este asunto que acojan favorablemente estas ideas y otras semejantes que llamen al bien, que se reconstruyan los puentes de comunicación en el seno de nuestra Umma y que hagamos de la cultura del turismo islámico un instrumento para lograr esa comunicación.

 

Dios decide del éxito de Todos.

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